ODONTOFOBIA – EL MIEDO AL DENTISTA


Los padres son los principales responsables de que los niños tengan miedo al dentista.

Es un hecho que el escenario de agujas, ruidos y una persona de uniforme sanitario, no es uno de los más atractivos y casi retrata el dolor. Entre los numerosos estudios que intentan cuantificar cuántos tienen miedo de ir al dentista, las cifras son alrededor del 50%.Cuando se trata de odontofobia (miedo a los dentistas), los que no van al dentista de modo alguno por temor, la cantidad varía entre el 15% al 20%. Lo preocupante es que, al abdicar del tratamiento dental, la incidencia de caries y otras enfermedades orales aumentan. Para evitar que su hijo sea un adulto inserido en esta población que sufre odontofobia, los padres deben ser conscientes de algunas actitudes y ponerse en contacto con el profesional tan pronto como sea posible.

 

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Las primeras consultas deben ocurrir cuando nazcan los primeros dientes. De ese modo, el dentista enseñará a los padres cómo higienizarlos  y preservarlos, para que el niño tenga la dentición temporal y la permanente  sanas. Además, el profesional también podrá crear un vínculo afectivo con su nuevo paciente, lo cual es de suma importancia.

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Lo ideal es que la visita a la clínica  ocurra de manera natural, con mucha charla y espacio para las dudas de toda la familia. Así, los niños no se sienten intimidados cuando visitan al dentista, por supuesto, pero es esencial que sus primeros contactos no involucren situaciones de emergencias dentales, y sí las consultas preventivas de introducción a la higiene.

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De otra lardo, los padres no deben usar la visita al dentista como una amenaza. No le diga a su hijo que si no se cepilla los dientes, le llevará al dentista. De igual modo, los padres deben estar alerta para evitar los comentarios sobre las experiencias, miedos y traumas en frente de los niños.

El Dentista no es un monstruo. Sin darse cuenta, los padres pueden influir negativamente en sus hijos y desarrollar en ellos el miedo de ir al dentista. Un niño que sólo va a la clínica en situaciones de emergencias o cuando tiene dolor, probablemente no le va a gustar la experiencia.

En nuestra clínica utilizamos diversas técnicas de aproximación para cuidar la salud de los pequeños; buscamos  que  el niño se sienta seguro.

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